Oct 19
Pesa el dolor, pesa el olvido.
Pesan el aire y las ganas de seguir adelante.
Todo pesa y cada vez pesa más.
No importa si tu mente vuela
más allá de La Tierra, entre estrellas
y ama sin fin, sin medida,
aquello que llamo el sueño del amor.
Ah, pero eso es lo que es y por eso acaba.
¡Despierta!
Quiere amar ese corazón hecho trizas
pero sólo sabe de lágrimas y memorias perdidas.
Queda una sonrisa fúnebre
que resplandece en el fondo de un pozo sin luz.
¿Desean andar más pasos de ciego, esas piernas
y abrazar, esos brazos, la calidez de la mentira?
No se cansan, siguen, languidecen sólo
cuando sienten al destino riéndose a sus espaldas.
Mira hacia delante. Algo más aguarda.
Otro charco de barro amigo, conocido.
Ya he estado aquí. No quería volver.
Y, sin embargo, su gravedad parece diseñada
para atraparme en su olvido de soledad…
para siempre.


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