Resulta que por cosas de la vida, el miércoles pasado hubo un cásting para un anuncio de manos de cuyo anunciante no me acuerdo (si me pillan ya veré si mi memoria mejora) al que no pude asistir. Llega el viernes por la tarde. Salgo de clase de doblaje y me encuentro con dos llamadas perdidas de la agencia. Llamo: es que han contactado con nosotros los del cásting de… (que no lo digo a menos que me cojan, no insitáis) que si te pueden ver esta tarde o mañana por la mañana. Respondo que no hay problema y me dicen que en cinco minutos me llaman para ver cuándo tengo que ir. A todo esto el sitio está en Santa Coloma de Gramenet y yo en pleno centro de Barcelona. Vamos, que está a tomar. El caso es que mientras voy de camino a casa, suena el móvil, lo cojo, que no es hoy que mejor mañana por la mañana. Vale. Y yo que había quedado para salir de fiesta. Llega la noche: salgo igual, pero con cuidado de no tocar nada puntiagudo con las manos: lo siento, nena, pero no te puedo meter mano, podrías dañarme un tendón o algo peor, pero no quiere decir que tú no puedas… Bueno, para qué seguir. El caso es que llega el día siguiente. Me despierta el despertador. Al tipo que inventó las alarmas de estos chismes le haría mucho daño. Son las nueve. Me duele la cabeza y el estómago se me quiere salir por la boca. Consigo llegar al baño a trompicones. Ese tío en el espejo no soy yo ni de coña. Parpadeo dos veces, levanto una mano… Mierda, sí que soy yo. Parece que me han dado tres palizas. Ojeras: profundas y oscuras. Barba: de tres días… Cara: pálida tono muerte. Pero lo más importante, manos: en perfecto estado de conservación. Igual me echan unas monedas en el metro, pero las manos las tengo cojonudas. Ducha y me visto. Salgo. El viaje en metro se hace eterno. Luego la caminata hasta el sitio. Todo esto por 240 euros, menos el 20 por ciento que se lleva la agencia y lo que me saca hacienda. Me siento imbécil. Y eso si me pillan, claro, no olvidemos que es un cásting. Al fin llego. Llamo a la puerta. Me abre un tipo. Soy Jaume Aguiló, digo con voz cazallera. Pasa, pasa. Me hacen rellenar una ficha de cásting: nombre, DNI, nosequé… Altura, talla de camisa, de pantalón… ¿Todo esto lo necesitáis saber? Sí, sí, dice el tipo. Yo me callo y relleno los datos. Me gusta especialmente la pregunta: ¿estás ocupado el día del rodaje? Coño, espero que no, después del día de mierda que estoy teniendo. Pero el colmo está por llegar: termino la inscripción y me preguntan: ¿Sabes hacer snow? Eeeeeeeeeem… Ahora sí que no te sigo. Yo vengo por las manos. ¡Aaaaaah! Dice. Ya decía yo. Pasa, que te hago la prueba. La cosa es jodida. Se trata de sujetar un bloc rectangular ante la cámara en una postura que ni el kamasutra más enrevesado y pasar las hojas con cierta cadencia para que las imágenes impresas den la impresión de movimiento. Ok, hasta aquí, vale. El tema es que hay que encajar el supuesto movimiento con personajes reales que se sientan al fondo del plano. O sea, que en el fondo hay unas piernas y en las hojitas unos torsos y yo tengo que hacer que parezca que se mueven. Y encima los torsos de los fotogramas impresos se mueven de lado a lado, con lo que yo tengo que adaptar la posición del bloc… En ese momento siento de que Dios me odia. Al final le gusta mi trabajo al de la prueba. Miro el reloj: una hora. Decía David Mamet que los actores somos putas, menos mal que no dijo nada de los modelos de manos. Vuelvo al metro, esa gran red social no cibernética. Entro y una tipa que habla supuestamente con su madre a través del móvil me revela una verdad incontestable: mamá, dice, en todos los matrimonios hay peleas, y los que dicen que no se pelean es porque no hay amor. Hay que joderse. Se me ocurre que los Estados Unidos son una nación muy amorosa. Los teletubbies del mundo. Te bombardeo porque te quiero, hombre. Mientras, noto que me he resfriado de tanto andar por la calle y se me cae el hilillo de moco líquido por dentro de la nariz. Así que hago lo que todo hombre o mujer con estudios pero sin pañuelos haría: me limpio con el dorso de la mano. Y así, con mocos y bombas, cierro este post. Sé que ha pasado tiempo desde el último, pero hubo un problema de entendimiento logístico que ya ha sido solucionado.


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