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    The Frames me lanzan desde la oscuridad de mi habitación una frase exacta: tu deseo cambia cada día, es una decisión que debes tomar. Yo no entiendo nada. Sigue cantando una voz triste. Siempre, parece no funcionar nunca. ¿Por qué tiene tanta razón? Me pregunto mientras siento la soledad que entra por mis poros. Se amontona la saliva en mi garganta y me cuesta tragar. Respiro hondo y me quemo los pulmones y de repente siento una lágrima que se desliza despacio cayendo por mi cara y un impulso que me nace desde dentro como si me fueran a explotar las entrañas. Tengo que salir de aquí. El mp3 sigue pegado en mis oídos y un violín resuena con tonos lánguidos desde muy lejos. Podríamos quemar este puente o quedarnos en él. ¡Yo ya no sé lo que quiero! ¡Nunca lo he sabido! Y sin embargo se me comen las ganas de verte, de tocarte, de hacerte el amor y gritar a los cuatro vientos que sin ti esta vida a la que llamo mía no me pertenece. ¿Dónde ha quedado la necesidad de absorbernos a cada segundo como si fuera el último? Corrí demasiado rápido, huí después, quise más, pero pedí menos, di todo a sabiendas de que tenía mucho más para ti guardado en alguna parte que murió hace mucho dentro de mí. Siempre, parece no funcionar nunca. Estoy en la calle. Intento caminar sin derramar más penas. Miro a las caras de la gente con la que me cruzo. Me pregunto si ellos también lloran. Aprieto los dientes porque se me escapan las ganas de vivir por los ojos. La música se detiene. Ha terminado la canción. Pero alguien inventó el modo repetición. Vuelven a hablarme de decisiones. Vendería mi alma por un beso tuyo. Por que sonrieras como antes, por que cogieras mi mano otra vez, por que me miraras a los ojos sin decir nada mientras ellos lo dicen todo. Pero ya no me queda nada que vender. Te lo di. Te lo llevaste. Mis pasos se detienen. Vuelvo a poder respirar con normalidad. Me seco las lágrimas con el dorso de la mano. Elimino del pensamiento la calidez de tus labios curando mis heridas de guerra. Levanto la mirada. El tiempo será el juez de todo esto. Cuánta razón. Me quito los auriculares. Los sonidos del mundo me abruman. Un grupo de niños vuelven del colegio. “¡Quiero chuches!”, grita uno de ellos a su madre. Ella asiente y se produce el milagro. Alguien sonríe. Miro al cielo y entiendo que el dolor se irá sólo si yo decido que lo haga. Ya puedo volver a casa. Puede que me lleve tiempo, pero es hora de quemar algunos puentes.


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    One Response to “Decisiones”

    1. Olga says:

      Extraordinario. Me dejas sin palabras :)

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