X: No me hagas daño. Eso dijo mientras hacíamos el amor… o echábamos un polvo, yo qué sé, mientras emulábamos sarcásticamente el acto de la procreación con un preservativo de por medio. Y ahí estaba yo, metido en ella, agitando las caderas con suavidad. No te haré daño. Eso respondí. Y añadí: nunca. Es una palabra confusa “nunca”. ¿Significaba eso que nada de sexo anal?
Y: lo estás banalizando.
X: perdona por buscar cobijo en la ironía.
Y: no es irónico, es patético. ¿La quieres?
X: y yo qué sé. ¡No! No lo sé. No, maldita sea, ¿en apenas dos semanas ya la tengo que querer?
Y: ¿Quién te obliga?
X: ¿Cómo?
Y: has dicho: tengo que querer. ¿TIENES que quererla?
X: no. Menuda estupidez. Sólo digo que si no quería que le hiciera daño, ¿por qué se fue?
Y: a mí me parece razón suficiente.
X: la verdad es que a mí también.
Y: ¿Entonces?
X: entonces nada. Me parece cobarde.
Y: todos lo somos.
X: todos no. No generalices.
Y: cierto.
X: no sé… ¿Se fue porque no quería que la hiriera?
Y: …
X: ya. No tienes respuesta. No es justo.
Y: es justo para ella.
X: ¿Y con eso se supone que tiene que bastarme?
Y: ¿Y si no?
X: si no…
Y: se ha ido. Punto.
X: yo no le habría hecho daño jamás.
Y: no lo sabes.
X: nadie lo puede saber. Es la gracia del futuro, que es impredecible.
Y: a ella no le hizo mucha gracia.
X: no banalices.
Y: tienes razón. Lo siento.
X: si por miedo dejamos de hacer las cosas, dejamos de sentir, de vivir en definitiva… ¿qué nos queda?
Y: seguridad.
X: ¡A la mierda la seguridad! Los que no arriesgan no ganan.
Y: sólo se recuerdan las historias de los ganadores. Pero hay muchos que se quedan atrás.
X: ¿Y se arrepienten de habérsela jugado?
Y: probablemente.
X: ¡¿Probablemente?!
Y: sí, ¿nunca te has torturado por haber tomado una decisión equivocada?
X: supongo que sí.
Y: ¿Supones o estás seguro?
X: …
Y: pues eso.
X: si no hacemos nada por miedo nos podemos estar perdiendo algo bueno de verdad.
Y: ¿Mejor que la tranquilidad de la soledad?
X: sí, maldita sea, sí. Mucho mejor. Algo que haga latir tu corazón. Que te impulse a levantarte cada mañana.
Y: para eso sólo necesitas el despertador.
X: eres un imbécil.
Y: y tú un romántico. Cada uno tiene más que suficiente con lo suyo.
X: de acuerdo. ¿Y ahora qué?
Y: pues a seguir adelante.
X: ¿Y si no puedo?
Y: oh, vamos. Hace dos semanas existías sin ella.
X: esto es una mierda.
Y: acostúmbrate.
X: ¿Y si no quiero?
Y: entonces a lo mejor todavía te queda alguna posibilidad.
X: ¿De qué?
Y: de vivir.


/rating_on.png)
Un diàleg enorme!
Simplemente genial. Deberías hacer un corto con esto